Hace tres años hice una encuesta preguntando si las personas creían que la inteligencia artificial podía reemplazarlas. La mayoría respondió que no. La respuesta parecía razonable: los modelos cometían errores visibles, necesitaban instrucciones detalladas y no podían ejecutar procesos completos.

La inteligencia artificial era percibida como una herramienta útil, pero limitada. Podía redactar un texto, resumir un documento o responder una consulta. La responsabilidad final seguía claramente del lado humano.

Hoy la pregunta ya no es si una herramienta puede escribir. La pregunta es cuánto trabajo intelectual puede realizar sin que una persona tenga que intervenir en cada paso.

La palabra AGI concentra demasiadas discusiones

La inteligencia artificial general, conocida como AGI, no tiene una definición única aceptada por toda la comunidad tecnológica. OpenAI la define como un sistema altamente autónomo capaz de superar a los seres humanos en la mayoría de los trabajos económicamente valiosos. La misma organización reconoce que el momento de llegada es incierto y que la inteligencia artificial tendrá efectos sociales antes de que exista una AGI plenamente reconocida (OpenAI Charter).

Esto permite ubicar la discusión. Todavía no existe una confirmación verificable de que la AGI haya llegado. Tampoco existe una fecha confiable para afirmar que está a días de distancia. Decirlo sería una hipótesis, no un hecho.

Pero la ausencia de una etiqueta oficial no elimina el cambio que ya está ocurriendo.

Los modelos actuales pueden investigar, programar, analizar documentos, producir informes, utilizar aplicaciones, navegar sitios, modificar planillas y coordinar tareas. OpenAI presentó ChatGPT agent como un sistema capaz de combinar conversación, navegación visual, terminal, herramientas y conectores para completar trabajos profesionales (ChatGPT agent).

El cambio relevante está en el paso de la respuesta a la acción.

Del asistente al agente

Un asistente responde cuando se le solicita algo. Un agente puede descomponer un objetivo, buscar información, elegir una secuencia de acciones, ejecutar tareas y revisar resultados.

Todavía necesita límites. Puede equivocarse, interpretar mal una instrucción, utilizar información incompleta o detenerse ante una situación que requiera criterio humano. Sin embargo, la estructura del trabajo ya empieza a modificarse.

La capacidad de una persona no se mide únicamente por lo que sabe hacer. También se mide por la cantidad de tareas que puede coordinar, la velocidad con la que aprende y el alcance de los resultados que logra producir.

Cuando una herramienta aumenta esas variables, cambia el valor de la experiencia profesional.

Una persona con conocimientos medios puede producir resultados que antes requerían un equipo. Un especialista puede ampliar su alcance sin aumentar proporcionalmente las horas de trabajo. Una empresa pequeña puede investigar mercados, crear contenidos, ordenar su pipeline y generar reportes con recursos que anteriormente estaban reservados para organizaciones más grandes.

La oportunidad es evidente. También lo es el riesgo.

Si una empresa puede producir el mismo resultado con menos personas, la tecnología puede convertirse en un mecanismo de sustitución. Si un profesional puede hacer diez veces más en el mismo tiempo, su organización puede aumentar sus objetivos sin aumentar su remuneración. La productividad no determina por sí sola cómo se distribuye el beneficio.

La discusión realmente importante

Discutir si la AGI ya llegó puede ser interesante, pero no alcanza para orientar decisiones.

La pregunta más útil es otra: ¿qué parte de nuestro trabajo ya puede ejecutar una máquina y qué parte todavía depende de nuestro criterio?

La transición no empezará cuando una empresa anuncie que reemplazó a todos sus empleados. Empezará cuando cada puesto sea rediseñado alrededor de lo que la inteligencia artificial puede hacer.

La AGI puede tardar más de lo que algunos predicen. La transformación del trabajo ya comenzó.

La pregunta para la próxima publicación será económica: ¿qué ocurre cuando estas capacidades dejan de ser escasas y el costo de utilizarlas cae de manera acelerada?

Fuentes: OpenAI Charter y OpenAI, ChatGPT agent.